Reducir los límites superiores de concentración de material particulado, que son los más nocivos para la salud, 50 microgramos por metro cúbico, y pasar a los recomendados por la Organización Mundial de la Salud, 20 microgramos por metro cúbico, evitaría muertes tempranas en las localidades de Kennedy y Bosa, las que evidencian mayor contaminación en la capital.
Además, disminuir los niveles de esa contaminación por diez años (Plan Decenal de Descontaminación), que provocan enfermedades, las cuales pueden derivar en fallecimientos, 5.000 personas no morirían a temprana edad por enfermedades respiratorias, y los ahorros en costos de enfermedades serían de aproximadamente 3,41 billones de pesos. En el caso de Bosa, 3.420 personas tendrían mayor expectativa de vida y ello implicaría un ahorro de 3,32 billones de pesos.
Las cifras están asociadas no solo a los costos en salud y atención como consecuencia de la contaminación, también a que una ciudad con mejor calidad del aire acoge a una población con mayor capacidad productiva, hecho que incide en la dimensión económica.
En el caso del suroccidente de Bogotá, la principal fuente contaminante es la industria (abundante en nitratos), cuyo aporte de material particulado es del 45 %, además, un 20 % es polvo, proveniente del mal estado de la malla vial. Este último factor para la localidad de Suba, por ejemplo, se reduce a la mitad, con el 9 %; y el grueso de la contaminación (el 60 %) la generan los carros.
En esta localidad del noroccidente también se evidenciaron concentraciones del 18 % con alto contenido de yodo, lo cual indica que para esta zona en particular los aportes de la contaminación son producto del desplazamiento de partículas, a través del aire, procedentes de Zipaquirá y Cajicá.

Ingeniería sustentable

Estos fueron algunos de los resultados presentados por el Grupo de Investigación de Calidad del Aire de la Universidad Nacional de Colombia (GICA), en desarrollo del Programa de Ingeniería Sustentable (Pinsus). Este busca, desde las facultades de ingeniería de la Institución, evaluar y mejorar las propias prácticas para ajustarse a las apremiantes necesidades ambientales.
Para el profesor del Departamento de Química y coordinador del GICA, Néstor Rojas, el programa es más un andamiaje que podría brindar indicios para evaluar la pertinencia de crear un programa de Ingeniería Sustentable.
El ingeniero de sistema de la U.N. Hernán Cortés, estudiante de doctorado en Ingeniería Industrial e integrante de Pinsus, refiere cuatro ejes fundamentales a través de los cuales las facultades de ingeniería deben articularse con la sostenibilidad.
El primero corresponde a los comportamientos sustentables, relacionado con los principios y valores en torno al concepto; el segundo, el conocimiento para la sostenibilidad, asociado a compartir conocimientos y experiencias; otro eje destaca la gestión sustentable, relacionada con el mejoramiento operacional de las facultades; y, por último, la proyección social, vinculada con el positivo impacto más allá del campus (de una facultad a otras, de ahí al campus y luego a la ciudad).
Fuente: Universidad Nacional de Colombia