Las partículas en suspensión y el ozono causan en Alemania alrededor de 43.000 muertes prematuras al año, 13.000 de ellas causadas expresamente por el exceso de tráfico en las calles, según el Consejo Internacional para el Transporte Limpio (ICCT), lo que supone unas 17 muertes prematuras por cada 100.000 habitantes y un porcentaje un 50% superior a la media de la Unión Europea. Basándose en estos datos, los neumólogos alemanes exigen rebajar el límite de nitrógeno permitido de 40 a 30 microgramos por metro cúbico de aire. La Sociedad Alemana de Pulmonología y Medicina Respiratoria (DGP) espera que la Organización Mundial de la Salud (OMS) emita una recomendación al respecto a corto plazo.
Por el momento, la OMS está discutiendo si el umbral en vigor en la UE todavía se corresponde con los hallazgos científicos actuales. «Se puede suponer que la Organización Mundial de la Salud exigirá reducir el valor límite», dice el profesor Holger Schulz, del Helmholtz Center de Múnich y que ha presentado el documento de la DGP sobre contaminantes del aire. Se trata de una asociación de 4.000 médicos y científicos pulmonares y bronquiales, lo que la convierte en la sociedad médica más extensa y antigua esta especialidad. El informe de cerca de cien páginas afirma que «se requiere una reducción significativa de los contaminantes del aire y una reducción de los límites legales basándose en el dióxido de nitrógeno». «En mi opinión, un límite de 30 microgramos por metro cúbico de aire tiene sentido», precisa Schulz.
«Es tarea de la política, no de la ciencia, formular nuevos límites», ha respondido durante la presentación a la pregunta sobre qué medidas pueden tomarse en las grandes ciudades para reducir los niveles de nitrógeno. «Además, mejorar el aire no es suficiente para establecer límites adicionales. Las personas tienen que asumir la responsabilidad de mejorar la calidad del aire. Por ejemplo, al dejar el automóvil y, digamos, en el diez por ciento de los posibles viajes, reduciéndolos a los estrictamente necesarios».
Alemania debate actualmente y de forma acalorada sobre los valores límite responsables de NO2. En alrededor de 60 ciudades, el límite superior prescrito oficialmente no se alcanzó el año pasado. Ahora las prohibiciones de conducir amenazan a los motores diésel más viejos en ciudades. Hamburgo ya lo ha introducido en rutas individuales, Stuttgart para toda la ciudad y Berlín quiere seguir su ejemplo este año. La razón son las quejas de la Agencia Alemana de Medio Ambiente (DUH), que exige el cumplimiento de los límites y justifica la amenaza para la salud.
Según la Agencia Federal de Medio Ambiente y la DGP, el tráfico rodado es en gran parte responsable de la contaminación del aire con óxidos de nitrógeno en las ciudades. Consideran que los sectores de energía y transporte representaron el 83% de las emisiones de NOx en 2016, con un 10% proveniente de la agricultura y un siete por ciento de la producción industrial. Entre los vehículos, especialmente los diésel más viejos emiten una gran cantidad de dióxido de nitrógeno.
Aunque la contaminación por NO2 en las ciudades alemanas ha disminuido significativamente desde fines de la década de 1990, entre 2000 y 2006 es cuando ha comenzado a reducirse con más fuerza. Esta fue la fase en la que se hicieron más estrictas la legislación ambiental de la UE y la regulación sobre el valor límite para el dióxido de nitrógeno. Schulz, experto en pulmón, recuerda que «desde entonces, los hallazgos de la OMS han sido revisados y confirmados en varios estudios, de forma que está muy claro que los contaminantes del aire son perjudiciales para la salud». «Esto ya es incluso detectable a valores de 20 microgramos por metro cúbico de aire», insiste, y la amenaza parece no tener fondo. En el documento de posición de la DGP se afirma que «hasta el momento, no se ha podido identificar un umbral para los contaminantes científicamente bien estudiados, por debajo del cual se excluya la amenaza para la salud».
Según el informe del ICCT, alrededor de 3,4 millones de personas mueren cada año en todo el mundo a causa de los contaminantes delaire, que generan accidentes cerebrovasculares, enfermedades cardíacas y pulmonares, así como diabetes. Las partículas finas y el ozono generado por el sector del transporte fueron la causa, siguiendo esta línea de argumentación, de 385.000 de estas muertes en 2015. Las micropartículas contaminantes también provienen de la agricultura, las centrales eléctricas, las fábricas y los sistemas de calefacción. Para este estudio, realizado en colaboración con científicos de la Universidad George Washington y de la Universidad de Colorado en Boulder, el ICCT tomó como indicadores la concentración de partículas en suspensión PM 2,5 y el nivel de ozono. Sus resultados, en todo caso, están muy por debajo de los resultados de un anterior estudio realizado por el Instituto Max Planck de Química de Maguncia. Según sus cálculos, son alrededor de 120.000 personas lasque mueren prematuramente cada año a causa de las partículas de 2,5micras (PM 2,5). Un 45% de ellas proviene de la agricultura.
Fuente: ABC