La crisis ambiental por la que atraviesan ciudades como Medellín y Bogotá ocasiona graves consecuencias para la salud de los colombianos y el gasto de la Nación. La baja calidad del aire, sumado a los altos índices de material particulado y las emisiones de CO2, hacen que anualmente el país tenga que asumir costos por enfermedades y servicios que ascienden a un poco más de $12 billones.
De acuerdo con el Departamento Nacional de Planeación (DNP), el desarrollo de actividades industriales en estas ciudades principales provoca que las emisiones de contaminantes afecten no solo la calidad del aire sino también en gran parte la salud. De hecho, esto se refleja en las 67 millones de enfermedades y síntomas respiratorios, que, según el DNP, ha dejado la degradación ambiental en los últimos años.
Y es que a estas cifras también se suma un estudio del Instituto Nacional de Salud (INS), el cual reveló que por exposición al aire y al agua de mala calidad ocurren cada año en Colombia 17.549 muertes. Es decir, 8% del total de la mortalidad anual del país.
“Es importante considerar que hay prácticas de las personas y del modelo económico en el que vivimos, que tienen mucha relevancia en la modificación del clima, del agua y del aire. Las nuevas condiciones ambientales están asociadas a que hay unos desenlaces en salud que aumentan o disminuyen la carga de las enfermedades”, explicó Carlos Castañeda, director del Observatorio Nacional de Salud del INS.
Distrito anunció nueva alerta amarilla en Bogotá por contaminación ambiental del aire
La investigación del INS también reveló, por ejemplo, que la calidad del aire ocasiona 13, 9% de las muertes por enfermedad isquémica del corazón y 17,6% de las muertes por enfermedad pulmonar obstructiva crónica. A estos porcentajes se suma que la mayoría de decesos se dan por la calidad del agua, que a hoy ocasionan 71,6% de las muertes por enfermedad diarreica aguda, las cuales afectan, principalmente, a menores de cinco años y mayores de 60 años.
Pese a que la contaminación ambiental en Colombia no es tema de nuevo, desde el año pasado el Gobierno viene trabajando en una política pública para mejorar los indicadores de la calidad del aire.
Así está consignado en el Conpes 3943, del 31 de julio de 2018, en el que se trazaron tres objetivos para reducir este flagelo a mediano plazo: “El primer objetivo plantea acciones para disminuir las emisiones del parque automotor. El segundo, las medidas para reducir las emisiones de la industria. Y el tercero, propone las acciones, desde el nivel nacional, para mejorar el acceso y oportunidad de la información de las emisiones”, dice el documento.
Milton Montoya, director de investigación del departamento minero-energético de la Universidad Externado, explicó que “la planificación debe ser a largo plazo. Uno de los elementos más críticos es la movilidad por eso no se debe trabajar con políticas municipales, sino nacionales. No es solo Medellín o Bogotá, sino todo el país”.
En el caso de estas dos ciudades se espera, por ahora, que continúen con medidas como el pico y placa ambiental para reducir las alertas naranjas en algunas zonas. Mientras Bogotá anunció que su restricción de vehículos iría hasta el 11 de marzo; Medellín, por su parte, aseguró que se mantendrían los controles la próxima semana con el objetivo de continuar vigilando y controlando la contingencia.
Fuente: La República