La cumbre de Katowice (Polonia), que se prolongará durante dos semanas con negociaciones entre delegados de 190 países, ha echado a andar con llamamientos de diversos representantes de la ONU a favor de una acción urgente para frenar al cambio climático. No obstante, la conferencia registró en su inauguración importantes ausencias de dirigentes políticos. Sí estuvo, en cambio, el presidente español, Pedro Sánchez, que resumió el ambicioso plan español, que incluye una estrategia a largo plazo para lograr una reducción de emisiones del 90% para el año 2050 respecto a 190.
Durante la inauguración de la conferencia, todos los participantes resaltaron la urgencia de la acción necesaria frente al cambio climático. “Incluso siendo testigos de impactos devastadores que provocan el caos en el mundo, no hacemos siempre bastante, no vamos lo suficientemente rápido”, dijo el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres. “El cambo climático avanza más rápido que nosotros y debemos recuperar el retraso lo antes posible”, añadió antes de recordar que “para mucha gente, regiones e, incluso, países ésta es una cuestión de vida o muerte”.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, durante su intervención en la sesión inaugural de la Cumbre del Clima (COP24) que tiene lugar hoy en Katowice (Polonia). (Javier Lizón / EFE)

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, durante su intervención en la sesión inaugural de la Cumbre del Clima (COP24) que tiene lugar hoy en Katowice (Polonia). (Javier Lizón / EFE)

Mientras que los países pobres aprovecharán la cumbre para reclamar más compromisos a las naciones ricas, Guterres señaló la “responsabilidad colectiva de ayudar las comunidades y a los países más vulnerables, como los países insulares y los menos avanzados sosteniendo políticas de adaptación y de resistencia” a las alternaciones climáticas.
El presidente de Fiyi, Frank Bainimarama, presidente de la anterior conferencia, se manifestó en sentido parecido: “Que Dios nos perdone; si nosotros ignoramos las pruebas irrefutables, nos convertiremos en la generación que ha traicionado a la humanidad”.
Más reacio a los cambios se mostró el presidente del país anfitrión, Andrzej Duda, quien mantuvo un discurso más ambiguo, en el que abogó por la lucha contra el cambio climático aunque sin renunciar a sus recursos energéticos de su país, basados en el carbón. “El uso de los recursos naturales propios, en el caso de Polonia del carbón, y la seguridad energética que esto nos reporta no está en conflicto con la protección del clima y con el avance hacia una política climática más activa”, dijo Duda.
Andrzej Duda, presidente de Polonia, durante su intervención en la cumbre de Katovice. (Sean Gallup / Getty)

Andrzej Duda, presidente de Polonia, durante su intervención en la cumbre de Katovice. (Sean Gallup / Getty)

Polonia aún depende en un 80% del carbón para producir su energía, aunque ha prometido reducir esta dependencia gracias a una política energética basada en la energía nuclear (con la conexión a la red en 2033 de la primera de las seis plantas previstas) y fuentes renovables.
La cumbre tiene como finalidad fundamental allanar el camino para el cumplimiento del Acuerdo de París, el primer tratado mundial contra el cambio climático, y en que se acordó limitar el aumento de temperaturas por debajo de los 2º C respecto a las de la época preindustrial.
Pero la decisión de Estados Unidos de retirarse del Acuerdo (aunque aún no se ha materializado) y la emergencia de otro “díscolo” climático (el nuevo presidente de Brasil Jair Bolsonaro) deslucen el encuentro.
No se puede decir que los vientos soplen a favor. La guerra comercial entre Pekin y Washington o el escepticismo climático de Trump y del presidente Bolsonaro restan fuerza al encuentro.
Arnold Schwarzenegger en su intervención en la cumbre de Katovice. (Czarek Sokolowski / AP)

Arnold Schwarzenegger en su intervención en la cumbre de Katovice. (Czarek Sokolowski / AP)

La UE acude a la conferencia tras haber hecho los deberes. Los nuevos planes (sobre todo, en materia de renovables y eficiencia energética) elevan su compromiso, de manera que está en condiciones de recortar las emisiones un 45% para el 2030 respecto a 1990 (el compromiso en París fue reducirlas al menos un 40%).
El termómetro del éxito será pactar las reglas de funcionamiento del Acuerdo. Los países han hecho promesas con objetivos cuantificados para reducir emisiones; pero en muchos casos no se sabe qué significa todo eso, ni qué aportación real supone. Hay que tener en cuenta que los países han hecho promesas desiguales y heterogéneas.
Unos países han prometido reducir emisiones; otros, que harán un uso menos intensivo de la energía, y los hay que prometen bajar su porcentaje anual de deforestación.
“Hay que traducir todo eso en cifras claras de reducción de emisiones, en toneladas de CO equivalente, para que los números sean realmente creíbles y encajen en el proceso de ambición global”, resalta Valvanera Ulargui. Se quiere además que esas reglas y todo el funcionamiento del Acuerdo se rijan por criterios de transparencia para que los países riendas cuentas con criterios e informaciones claros, transparentes y comprensibles ante la secretaria del Convenio de Cambio Climático de la ONU.
Fuente: La Vanguardia