Las regulaciones y medidas antipolución establecidas en Europa y en Norteamérica desde principios de este siglo han tenido un impacto positivo en la calidad del aire, según un informe de la Organización Mundial de la Meteorología (OMM).
Desde del año 2000, tanto la media como el pico de concentraciones de ozono en la troposfera se han equilibrado e incluso han comenzado a caer en algunos lugares de estas dos regiones del mundo, tras haber crecido durante el siglo XX, especifica el informe.
Sin embargo, incluso en lugares donde se ha registrado una tendencia a la baja, los niveles de concentración de ozono en la troposfera siguen siendo altos, por eso es importante que se profundicen las políticas antipolución.
Al contrario, las mediciones en Asia Oriental han detectado un continuo incremento en los niveles de ozono.
El ozono en la troposfera es dañino para la salud, los cultivos y los ecosistemas, y es un gas de efecto invernadero.
«La capa de ozono en la estratosfera nos protege al absorber la dañina radicación ultravioleta del sol. Sin embargo, en la troposfera, que está más cerca de la tierra, el ozono es dañino y afecta a los sistemas respiratorios y cardiovasculares y contribuye a la muerte prematura de cientos de miles de personas cada año», afirmó, citado en el comunicado, uno de los académicos responsables del informe.
Fuente: El Diario