Lo denuncia Greenpeace, que ha publicado una investigación científica que revela «la elevada contaminación que sufren la costa y los ríos cercanos a la central nuclear de Fukushima». El estudio fue llevado a cabo en febrero y marzo y concluye que «la radiación en el fondo del mar frente a la costa de Fukushima es cientos de veces superior a los niveles anteriores a 2011, mientras que la contaminación en los ríos se dispara y ofrece magnitudes 200 veces superiores a los encontrados en los sedimentos del océano». [En la imagen, detalle de la portada del informe].
Según Greenpeace, el cesio 137 detectado en las muestras de los fondos marinos próximos a la central nuclear de Fukushima ha alcanzado niveles de hasta 120 becquerelios por kilogramo (Bq/kg), cuando los niveles registrados antes de 2011 -el año del tsunami- eran de 0,26 Bq/kg. Asimismo -continúa Greenpeace-, «en las muestras de sedimentos del río Niida se midieron niveles de 29,800 Bq/kg para el cesio radiactivo 134 y 137, y en el estuario del río Abukuma, a más de 90 kilómetros al norte de la planta, los niveles alcanzaron los 6,500 Bq/kg».

Niveles extremos en los ríos

Según la responsable de la campaña de energía de Greenpeace Japón, Ai Kashiwagi, «los elevados niveles de radiación detectados en el mar, que en los ríos llegan a ser extremos, demuestran la dimensión y la larga duración de la contaminación ambiental y de los riesgos para la salud pública aún latentes tras el accidente de Fukushima». Se da la preocupante circunstancia además -añade la responsable ecologista-, de que «las muestras de los ríos fueron tomadas en áreas que el Gobierno de Japón asegura que son lugares seguros para vivir”.

Greenpeace España

Los trabajos de investigación, en los que participó Greenpeace España, fueron ejecutados durante los meses de febrero y marzo del corriente y contaron con el apoyo del barco Rainbow Warrior. Además -informa Greenpeace España-, se recogieron muestras en los ecosistemas fluviales, que se midieron en un laboratorio independiente en Tokio. Según la responsable de Energía Nuclear de Greenpeace, Raquel Montón, que participó en los trabajos de análisis, «el cesio 137 tiene una vida media de 30 años, y continuará suponiendo un riesgo para el medio ambiente y la salud humana durante cientos de años, por lo que la intención del Gobierno de Japón de levantar las órdenes de evacuación en marzo de 2017 cuando aún persisten altos niveles de contaminación es una amenaza para los derechos humanos que no puede permitirse». Según Montón, «la única solución infalible para evitar este tipo de peligros en el futuro es el abandono de la energía nuclear y su sustitución por fuentes renovables de energía. La tecnología está ya disponible, ponerlo en marcha es solo una cuestión de voluntad política”.
Fuente: Energías Renovables