Más de 20 años después de que Beijing comenzara a buscar maneras de mejorar la calidad del aire en una de las ciudades más grandes y de más rápido crecimiento del mundo en desarrollo, hoy proporciona un útil modelo para los demás, indicó un informe publicado este sábado, en vísperas de la Asamblea del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.
La investigación, realizada por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y la Oficina de Ecología y Medio Ambiente de Beijing, describe cómo ha evolucionado el programa de calidad del aire de Beijing y hace recomendaciones a corto, mediano y largo plazo que la capital puede tomar para mantener su impulso hacia un aire más limpio.
El informe, una revisión de 20 años de control de la contaminación atmosférica de Beijing, fue compilado durante dos años por un equipo de expertos internacionales y chinos liderado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Cubre desde 1998 hasta el final del 2017.
«Esta mejora en la calidad del aire no ocurrió por accidente. Fue el resultado de una enorme inversión de tiempo, recursos y voluntad política», indicó Joyce Msuya, director ejecutivo interino del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.
«Entender la historia de la contaminación atmosférica de Beijing es crucial para cualquier nación, distrito o municipio que desee seguir un camino similar.»
He Kebin, autor principal del informe y decano del Colegio de Medio Ambiente de la Universidad Tsinghua, precisó que Beijing progresó de 1998 al 2013, y que del 2013-2017 hubo mejoras aún más significativas bajo el plan de acción para lograr un aire limpio en la ciudad.
En 1998, la contaminación atmosférica de Beijing estuvo dominada por la combustión de carbón y los vehículos de motor. Los principales contaminantes excedieron los límites nacionales. Para el 2013, los niveles habían caído y algunos contaminantes, como el monóxido de carbono y los dioxidos de azufre, cumplían con los estándares nacionales.
En 2013, Beijing adoptó medidas más sistemáticas e intensivas. Al final del 2017, la contaminación de partículas finas (PM 2.5) cayó en un 35 por ciento y en un 25 por ciento en la región circundante Beijing-Tianjin-Hebei. Gran parte de esta reducción proviene de medidas que controlan las calderas de carbón, la provisión de combustibles domésticos más limpios y la reestructuración industrial.
Durante este período, las emisiones anuales de dióxido de azufre, óxidos de nitrógeno, materia particulada y compuestos orgánicos volátiles en Beijing disminuyeron en 83, 43, 55 y 42 por ciento, respectivamente.
De acuerdo al informe, la política de calidad del aire de Beijing está respaldada por el seguimiento y la evaluación, la identificación de las fuentes de contaminación y los inventarios de emisiones. También contiene normas jurídicas integrales y prevé la estricta observancia del derecho medioambiental.
La labor sobre la mejora de la calidad del aire está reforzada por las políticas económicas, la participación pública y la coordinación sobre la prevención y el control de la contaminación atmosférica en la región de Beijing-Tianjin-Hebei, afirmó el informe.
Yu Jianhua, jefe adjunto de la Oficina de Ecología y Medio Ambiente de Beijing, indicó que se ha logrado mucho, pero que se puede hacer más.
«En la actualidad, la concentración de PM 2.5 en Beijing todavía no cumple con los estándares nacionales de calidad del aire y supera con creces los niveles recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Y los episodios de contaminación pesada todavía ocurren durante el otoño y el invierno. Resolver todos estos problemas de calidad del aire será un proceso largo. Estamos dispuestos a compartir nuestro extenso y acumulado conocimiento de esta experiencia en la lucha contra la contaminación atmosférica con otras ciudades de los países en desarrollo.»
Esta es la tercera evaluación independiente del medio ambiente de la calidad del aire de Beijing, tras la evaluación ambiental para los Juegos Olímpicos Beijing 2008 y una revisión del control de la contaminación atmosférica en Beijing entre el 1998 y el 2013, que se publicaron en 2009 y 2016, respectivamente.
Dechen Tsering, directora de la Oficina Regional de Asia Pacífico, precisó que el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente está comprometido con promover el desarrollo sostenible y las mejores prácticas en países y ciudades de todo el mundo.
«En un corto período de tiempo, Beijing ha logrado impresionantes mejoras en la calidad del aire», aseguró Tsering. «Es un buen ejemplo de cómo una gran ciudad en un país en desarrollo puede equilibrar la protección del medio ambiente y el crecimiento económico.»
Fuente: Xinhuanet