Mientras que Bogotá y Medellín comenzaban el 2018 con varias alertas por los altos niveles de material particulado, las autoridades ambientales del área metropolitana reconocían que en Bucaramanga no había las herramientas suficientes para determinar con precisión si el aire que respiramos en la ciudad es bueno o es malo.
Las pocas mediciones que se han hecho en los últimos años han sido indicativas y temporales (por unos pocos días), y por ello no es posible conocer si el aumento en el parque automotor o las emisiones relacionadas con la aparición de olores ofensivos tienen algún efecto en la salud de los bumangueses.
Eso cambiará a partir del mes de junio, pues para esa fecha el Área Metropolitana de Bucaramanga (AMB) espera poner en operación las cinco estaciones que adquirió para medir de forma simultánea, en tiempo real y durante los 365 días del año parámetros como material particulado en sus fracciones gruesa y fina (PM10 – PM2.5), ozono (O3), óxidos de nitrógeno (NOX) y otras variables meteorológicas.
Estos dispositivos serán de última generación y automáticos, y se ubicarán así: tres en Bucaramanga (San Francisco, Cabecera y Real de Minas) y las otras dos en Girón y Floridablanca.
Para el ingeniero Óscar Rojas Figueredo, coordinador del Grupo de Calidad de Aire del AMB, esto se complementará con los operativos que ya se están realizando contra las fuentes móviles (carros, motocicletas, buses y taxis).
Fuente: Vanguardia